J.J. Van Der Leeuw
Capítulo 4 Parte 26
SOMOS EL SENDERO
En cierto sentido somos ya perfectos y divinos en este mismo momento. Nuestro verdadero ser no es el fugaz y siempre mudable vislumbre a que llamamos presente, sino que abarca todo nuestro pasado y todo nuestro porvenir. Es el completo ser con todo su ciclo de evolución contenido en él. Así es que tanto somos hombres primitivos como hombres perfectos, y aquello por lo cual nos esforzamos es en realidad ya nuestro. El secreto de la evolución consiste en llegar a ser lo que somos.
Solamente así podemos comprender el significado de otras muchas máximas ocultistas, como la de que "nosotros mismos debemos llegar a ser el Sendero". Esto es completa verdad; y sin embargo, sólo la comprendemos cuando en nuestra conciencia egoente hemos visto la meta, la perfección, el adeptado, no como una cosa extraña y lejanísima a la que nos hemos de ir acercando desde fuera, sino como nuestro interno destino y nuestro intérrimo Ser. Cuando así conocemos lo que significa llegar a convertirnos en el Sendero, también sabemos entonces que nada en la tierra podrá ya interponerse entre nosotros y la meta de nuestra perfección, pues la hemos visto y con ella nos hemos identificado. Es como si hubiésemos visto nuestra propia divinidad y como si la meta estuviera en el centro de nuestro ser. El Sendero de Perfección se convierte entonces en el desenvolvimiento de nuestra divinidad.

