Libro II – Parte 12
Carta XI
Carta a (…) En tu misiva se encuentra una frase que J. Niemand no explicó, la cual necesita elucidación ya que es el fruto de una idea errónea que se halla en tí. Tú escribes: “¿Puedo ayudar a estos elementales ignorantes con la instrucción mental? Lo he tratado sin ningún éxito.”
En todos los casos en los cuales los elementales provocan problemas o aflicción mental, no puedes hacerlo. Los elementales no son ignorantes. Saben lo que tú sabes. Por lo general saben más. ¿No sabes que son reflectores? Te reflejan simplemente tu estado mental o el estrato mental causado por la época, la raza y la nación en la cual puedes vivir. Su acción es invariablemente automática e inconsciente. No les importa lo que tú defines “instrucción mental.” No te escuchan.
¿Sabes cómo ellos oyen o qué idioma entienden? No el lenguaje humano, ni el pensamiento humano común disfrazado en el habla mental. Para ellos todo esto es totalmente letra muerta.
Es posible comunicarse con ellos sólo mediante las correlaciones de los colores y de los sonidos. Sin embargo, mientras te diriges a ellos, esos pensamientos se avivan de los elementales que confluyen allí, apegándose a dichos pensamientos.
Por lo tanto, no trates de hablar mucho con ellos ya que si logran conocerte, podrían exigir un favor o un privilegio, o podrían apegarse a tu persona. En cuanto, para que puedan comprenderte, deben conocerte y una plancha fotográfica no olvida.
No les temas, ni te retires sintiendo horror o repulsión. El tiempo de la prueba debe cumplirse. Job tuvo que esperar su período hasta que sus dificultades y enfermedades terminaron. Antes de tal momento no pudo hacer nada.
Sin embargo, no debemos permanecer ociosos y quejándonos, tenemos que sobrellevar estas pruebas atrayendo, mientras tanto, nuevos elementales positivos de manera que consigamos, expresándonos en lenguaje occidental, un capital al cual acudir cuando el período de prueba haya terminado completamente […]
Niemand ha explicado bien todos los otros puntos. Lee, ambos, juntos. En último lugar, conoce esta ley escrita en las paredes del templo del aprendizaje.
“Habiendo recibido, dispensa libremente, una vez que consagraste mentalmente tu vida al gran flujo de energía el cual transporta de manera análoga, los elementales y las almas y provoca el latido de nuestros corazones, nunca podrás reclamarla de nuevo. Por lo tanto, busca aquella devoción mental que aspira a dar. En realidad, en la Ley está escrito que debemos entregar todo o lo perdemos, así como tú necesitas ayuda mental, lo mismo acontece con otros errabundos en la obscuridad en búsqueda de luz.”

