Cartas que me han ayudado – W.Q. Judge

Libro II  – Parte 11

Carta X

Mi querido Compañero,

He recibido tu larga carta y mensaje. Todo lo que puedo decir es que es de un extraordinario esplendor y de una precisión maravillosa. Además, déjame enviarte el siguiente mensaje […] como prueba que no estás permaneciendo inmóvil […] Es muy bueno encontrarme fuera de las cataratas como tú dices, ¿y qué, cuando no recibo mensajes como el tuyo? Gracias. Es un sonido de trompeta que resuena del pasado. Acaso, en alguna otra época te lo enseñé y ahora tú me lo restituyes. Cuando en mi carta decía que en el Kali Yuga se puede efectuar más, que con el mismo lapso en cualquier otra edad, declaré todo lo que tú dices sin saberlo. Ahora, tu clara luz lo ilumina y lo veo bien. No temas. Hemos alcanzado un grado de familiaridad tal, que me he permitido divulgar algunas de las cosas que de vez en cuando siento. Sin embargo, te juro que no siempre las dejo precipitarse delante de mí. Es cierto, has demostrado que tu lugar se encuentra “donde el largo pergamino lo presenta.”

Ahora bien ¿no empiezas a entrever más y más cosas? ¿No sientes cosas que sabes sin que nadie te las diga?

Mi amigo Urban, (uno de los seudónimos de Judge) me ha mostrado una carta de (…), en la cual, el autor, sintiéndose triste por efecto de varias causas, no percibe ninguna luz. Yo le digo que éste es simplemente el pantano del desánimo. Sabemos que la luz se halla frente de nosotros y la experiencia ajena demuestra que la hora más obscura precede la aurora. Además, le digo que a las almas fuertes se les pone inevitablemente a prueba ya que se precipitan a lo largo de la senda hacia la luz. Según la tradición épica finlandesa, (“El Kalevala”), serpientes horribles y lanzas centelleantes, vigilan un cierto lugar. Esto es verdadero.

Sin embargo, bien que esto sea cierto, tengo que decirle que debería, en los límites de lo posible, tratar de mejorar las circunstancias, o sea, como tú sabes, él está viviendo con gente de fe opuesta. Alrededor de ellos se encuentran elementales que si pudieran, instilarían la sospecha y la desconfianza hacia los que él respeta. En caso que no tengan éxito en este campo, procurarán causar enfermedades físicas o agravar las que ya existen. En su caso, dichos elementales han logrado causar una parcial oscuridad […] Ahora (…), mientras no se encuentre en tal caso, no sintiéndose fuerte, está rodeado por aquellos que internamente deploran sus creencias […] por lo tanto, los elementales se hallan en el ambiente y se pelean con aquellos de (…), causando desesperación, reduciendo la fuerza y así sucesivamente. Le digo a (…) que tales circunstancias deberían mejorarse de vez en cuando, ya que sé que él se recuperaría de inmediato, si se mudara a un mejor sitio. Por eso le escribí para que efectuara un cambio lo más pronto posible. 

Es sumamente importante no responder a los ataques. Induce a la gente a dedicarse al trabajo y a ignorar las acometidas. Los poderes opuestos se esfuerzan al máximo para irritar a algunos o a todos nosotros de manera que podamos replicar con molestia, precipitando entonces más insensatez. Considera sólo como mejorar el antiguo trabajo, idear de nuevo e instilar energía en la obra. De otra manera, las influencias benéficas destinadas a todos los miembros de la Sociedad Teosófica, se anularán.

¡Animo (…)! y dile, desde tu punto de vista, como discernir la diferencia entre el intelecto y la mente espiritual. Dile como descubrir su voluntad espiritual, ignorando un poco la actitud mental que asume. No señales ocasiones particulares en las cuales erró, más proporciónale algunos detalles de tu experiencia interna. Esto podría hacerle bien.

Con respecto a las “Upanishads,” aquí, el verbo “Subsistir”, no significa que el ser existe por medio del alimento, sino que el ser, como manifestación y como aquel que permite al cuerpo ser visible y activo, subsiste en dicho estado por medio del alimento que usa. En realidad, es una traducción invertida y según mi opinión debería ser: “El ser existe en estrecha proximidad al corazón y permite al cuerpo existir gracias al alimento del cual se nutre para su subsistencia.” He aquí una continua alusión a la doctrina según la cual si el ser no se encontrara allí, el cuerpo no existiría. Sí, además significa que el ser extrae aires vitales del alimento que la vida única hace digerir. Desde luego, observa lo que ya sabes, si nosotros no nos alimentáramos, la unidad material de la trinidad moriría y el ser se sentiría decepcionado y asumiría otro cuerpo para hacer un nuevo intento. En realidad, ¿no le está, acaso, permitido a cada uno, procurar establecer una costumbre en la unidad material mediante la cual, como seres encarnados, podamos conocer el ser? Entonces, una vez alcanzado tal resultado, no vivimos más como el resto de los seres humanos, sin embargo, a pesar de todo, mientras el ser se encuentra en la manifestación debe subsistir, por decirlo así, mediante el alimento, no importando que éste sea de diferente índole, correspondiente al nuevo estado. Aún los Devas subsisten alimentándose. Tú sabes que “ellos, durante el sacrificio, entran en aquel color o sonido, se elevan en aquel color, etc., y mediante aquello viven.” Ten cuidado con las palabras, querido (…), ellas son engañosas. Asimila las ideas y mediante el contexto comprenderé que no te limitas a los significados ordinarios.

El trabajo me sumerge, sin embargo mi ánimo es fuerte y siento la ayuda enviada del justo lugar.

Continuemos, de sitio en sitio y de año en año, no importando quién o qué cosa nos reclame desde lo externo, cada uno de nosotros es propiedad del ser.

Como siempre y después.

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