Libro I – Parte 6 de 15
Carta V
Querido Jasper: Me gustaría poder contestar a tu carta como mereciera, pero siento mi inhabilidad. Sin embargo, nuestro deber consiste en nunca considerar nuestra capacidad, sino que hacer lo que se nos presenta de cualquier manera que podamos, no importa lo inadecuado que el trabajo parezca a los demás. Cuando nos detenemos a considerar nuestras debilidades, pensamos en términos de comparación, es decir, como otra persona lo haría. Nuestro único derecho está en el acto mismo. Las consecuencias se encuentran en el gran Brahm. Así, diré sólo lo que venga a mi mente.
En tu carta se percibe la tristeza, sin embargo sabe que la superarás. No permitas que la tristeza, fruto del conocimiento, engendre desesperación ya que tal tristeza es menor que el júbilo procedente de la Verdad. Aún la Verdad abstracta contiene, necesariamente, toda la misericordia que se halla en el todo. Su severidad es simplemente un reflejo de nuestras imperfecciones que nos hacen reconocer sólo el aspecto severo. No somos los únicos que sufren a lo largo de la Senda. Similarmente a nosotros, los Maestros han llorado, aunque ahora no lloren. Hace algunos años, uno de ellos escribió: “¿Supones quizá que no hemos experimentado pruebas diez mil veces peores que aquellas en las cuales piensas encontrarte?” A menudo, el Maestro parece rechazar y ocultar su cara (espiritual) para que el discípulo pueda intentar. Sobre las puertas y las paredes del templo está escrita la palabra: “Intenta.” (“Los Hermanos” es una designación mejor que Mahâtmas o Maestros.)
A lo largo del sendero del verdadero estudiante se encuentra la tristeza, pero también una gran alegría y esperanza. La tristeza procede de una más correcta apreciación de las dificultades en la propia senda y de la gran maldad del corazón humano individual y colectivo. Sin embargo, mira hacia la gran fuente de esperanza y alegría, considerando que los Hermanos existen, que también ellos fueron hombres, tuvieron que luchar en el combate, triunfaron y trabajan para los que se encuentran atrás. Más allá de Ellos están los “Padres,” es decir los espíritus de “los seres justos que han alcanzado la perfección,” aquellos que vivieron y trabajaron para la humanidad en épocas pasadas y que ahora se hallan fuera de nuestra esfera, pero continúan influenciándonos ya que sus fuerzas espirituales fluyen en esta tierra para todas las almas puras. Los Maestros sienten su influencia inmediata y nosotros la captamos a través de ellos.
Ahora bien, como dices, es todo Fe, pero ¿qué es la fe? Es el sentimiento intuitivo que “esto es verdad.” Por lo tanto, formúlate ciertas cosas como verdaderas y que sientes que lo son y después incrementa tu fe en ellas.
No seas inquieto. No te vuelvas “loco.” Ya que en el hecho que te vuelves “loco,” (seguramente en el sentido metafórico), se halla la prueba que eres inquieto. Desde el punto de vista terrenal, tal vez es bueno ser ansioso acerca de algún asunto altamente importante, pero en ocultismo es diferente, ya que la Ley ignora nuestros proyectos y objetivos o nuestro deseo de estar delante o detrás. Así, si somos inquietos, elevamos una barrera contra el progreso por medio de la perturbación y el carecimiento de armonía de nuestros esfuerzos. Escribiste a B. diciéndole que lo que es suyo es suyo, por lo tanto el revés es verdadero también: lo que no es suyo no lo es. ¿Por qué no tomas tu propia medicina?
Tuyo, Z

