Cartas que me han ayudado – W.Q. Judge

Libro III  –  Parte 32

Pláticas Alrededor De La Mesa De Té.

El verano ha seducido aún al rígido y taciturno Quickly, quien escribe: “Me desempeño bastante bien con la trucha, gracias mi viejo, sin embargo tuve un extraño choque nervioso. Bien que me lo merezco. Mientras iba traqueteando, en uno de estos bestiales carros de Wagner, vi unos grandes huecos en las orillas, donde había acontecido un derrumbe. Me puse a pensar en ellos atentamente, con un profundo deseo de examinarlos, así me encontré fuera, en la orilla y en tal sitio. Repentinamente, otro tren apareció en la dirección opuesta de aquel que mi ser astral había dejado. Se precipitó hacia mí, me asusté y me quedé confundido. Aunque no podía atropellarme, me golpeó plenamente, sentí sus faroles delanteros arrojarse ¡en contra de mi cabeza! ¡Júpiter! Esto me catapultó nuevamente a mi cuerpo (en mi propio tren) con un temblor y una sacudida nerviosa de la cual aún no me he recuperado. Ve los peligros en dejar el cuerpo para propósitos pueriles antes de estar completamente equilibrado y autocentrado. Es verdad, me encontré fuera antes de estar consciente; sin embargo, un ocultista siempre debería percatarse de todas las cosas. Sabía muy bien que ninguna catapulta podía lastimar o, siquiera, disipar estas sutiles moléculas, ya que podía pasar sólo a través de ellas. Pero, las ilusiones de la materia son tan fuertes, que en el tumulto perdí mi presencia mental. ¡Aún los místicos cometen insensateces! Permíteme decírtelo Julius, para mí ha sido una lección.”

Julio 1887

 

Quickly, una noche soñó que salió a una calle adyacente y vio varias casas que fueron alteradas con nuevos pórticos y puertas de cerezo. El día siguiente, fue a aquel vecindario pero no notó ningún cambio en las casas. Un mes después, todas fueron demudadas conforme a su sueño con nuevos pórticos y puertas de cerezo. Cuando estaba despierto, en la luz astral solía ver una puerta azul. Ahora escribe exultante: “La puerta azul que te dije que vi, resulta ser un segmento de clarividencia. La puerta frente de la calle que veo cada mañana y noche, ha sido alterada así. Creo que vi la imagen cuando el propietario decidió repintarla en los meses futuros. Su pensamiento y determinación, imprimieron una fuerte imagen que capté y por lo tanto vi acontecer el hecho. Por lo general, casi a diario, la mayoría de los seres humanos planean lo que harán en las semanas futuras; por lo tanto, el éter rebosa de tales imágenes todo el tiempo. Las figuras que vemos son esas imágenes de cosas así, bien definidas, que pronto tienen que acontecer.”

Agosto, 1887

 

Recientemente, mientras estábamos con el grupo de la Mesa de Té, hablando de las imágenes de los eventos futuros en la luz astral, Quickly respondió de forma excelente a algunas nerviosas interrogantes de las damas presentes con respecto a los “presagios”; en particular visiones de escenas de muerte o funerales. “Obviamente, el tópico es complejo, pero en ellos existen más elementos que aquellos del pensamiento. Sin embargo, las causas deben ya existir, pues si muriera ahora, mis parientes tienen una clara idea general de la clase de funeral que debería tener,” (las damas temblaron), “y así, una persona en una tensa condición nerviosa, puede figurarse la escena completa y, repentinamente, verla. Además, en la mayoría de los casos, una cadena de causas similares siempre producirá efectos o imágenes análogos. El alma, teniendo un enorme poder inductivo, puede empezar con una causa conocida y su efecto se convierte en otra causa. Los seres que no piensan y actúan ciegamente, siempre se moverán de manera conocida y fácilmente pronosticable; por lo tanto, es posible calcular todos los elementos en un instante y ver un evento en un futuro remoto. En algunos casos, parece ser una extensión del poder de cálculo de las causas que muchos poseen. En la vida existe una gran cantidad de métodos capaces de demostrar que todo esto es factible.

Septiembre 1887

 

Un postulante escribe: “Quiero narrarle una pequeña experiencia que tuve la semana pasada. La llamaría un sueño, sin embargo es muy diferente de cualquier sueño que haya tenido. Por supuesto, aconteció de noche y pensé que yo, el verdadero Yo, se encontraba parado cerca de la cama mientras observaba mi forma durmiente. El cuarto estaba completamente iluminado, pero no se parecía a la luz del sol, no procedía de ningún punto particular, no arrojaba ninguna sombra, parecía difundirse igualmente de todas las cosas penetrándolas, no tenía color como la luz del sol o del gas, parecía blanca o plateada. Cada cosa se veía claramente, los muebles, la malla anti mosquitos y los cepillos sobre la mesa del baño. Reconocí, distintamente, la forma sobre la cama. Yacía, como siempre, al lado derecho; el brazo derecho encorvado bajo de la almohada, mi posición favorita. Me pareció ver la forma aún más clara y distinta a la reflexión ordinaria en el espejo, ya que éste refleja solamente una superficie llana, mientras que ahora la vi sólida como observé a otra gente y también pude ver el respiro. Quizá esto no duró más de treinta segundos y sin embargo fue un lapso suficientemente largo para ver el cuerpo distintamente, observar y comentar sobre el hecho de que la cara tenía una expresión de cansancio; notar la luz como dije antes y algunos objetos en el cuarto. Enseguida, todo esto desapareció y después, si bien desconozco el lapso que transcurrió, desperté y era de día. ¿Fue éste un sueño o recordé un tanto de la excursión de mi ‘Astral’ y la luz que vi era la Luz Astral? C.”

Al postulante se le contestó así: “Creo que cuanto viste era el recuerdo de lo que verdaderamente aconteció. Tu ser astral se desprendió, como siempre lo hace y dirigió la mirada al cuerpo. Muy probablemente, todo lo que observaste aconteció mientras estabas volviendo al cuerpo, por esa razón fue breve. Recordamos, distintamente, sólo lo que está más próximo a nosotros. Creo que saliste cuando te dormiste y al volver al estado de vigilia, conservaste el recuerdo de los últimos segundos. En realidad, no se olvida lo que se vio y se pensó mientras no se estaba. Esto se sumerge en tu mente superior o sub-consciente o súper-consciente, de la cual todo se filtrará a los pensamientos de tu estado de vigilia. Acordarse de lo que acontece durante el sueño, implica ser un vidente consciente. Por lo tanto, nosotros recibimos sólo estas inútiles vislumbres, cuando retornamos a nuestro cuerpo.

En el profundo sueño sin ensueños, emigramos a otras esferas y estados donde obtenemos ideas y así sucesivamente, mientras que nuestro camino de regreso pasa por muchos diferentes estados, con sus habitantes y obstáculos. Además de esto, existen dos caminos para ascender y descender, el directo y el indirecto. En estas dos sendas mucho se pierde y se trastoca. Ahora estoy hablando de forma real y no sentimental. 141 Debemos ser pacientes ya que se necesita tiempo para descubrir como caminar y se transcurre un amplio lapso en asir las indicaciones. Mucho depende de la pureza del pensamiento, de la intención y de la apertura mental.”

Octubre 1887

 

Quickly pensó que podía expresar un mejor sueño y por lo general es así, además no conozco a nadie que quiera experimentar las aventuras ocultas que él tiene. Estaba viviendo en Nueva York, donde entabló una relación con alguien que la familia de su tío conocía mejor que él. Se fue a Washington habitando en una casa particular en la calle R. La segunda noche, soñó que se encontraba en su casa; estaba entrando, pasando por el sótano, en compañía del dicho caballero y su difunta hermana. Mientras estaban por entrar, el caballero puso su mano sobre el pórtico que, de pronto, se le vino encima sepultándolo. Todas las personas en el sueño parecieron sentirse muy mal a causa de tal evento. Al día siguiente, Quickly anotó el sueño en su diario y no volvió a pensar en esto. Como no había escrito a sus familiares, no sabía nada del caballero, sin embargo, cuando regresó a Nueva York, se enteró que su conocido tuvo una severa caída, la cual hizo renacer un antiguo problema de salud, por lo que murió la noche del sueño. El profesor escuchó el relato con un genuino aire de “ya lo sé todo” y al final observó que, indudablemente, la causa del sueño se remontaba a los eventos de la vida del hombre que, rápidamente, pasaban por su moribunda mente. Al llegar a su relación con Quickly, tal recuerdo vibró en conexión con este último, causándole el sueño y alcanzándolo más rápidamente, porque en ese momento, su naturaleza física se encontraba dormida y por lo tanto en un estado pasivo. No dudo que tal sugerencia sea una correcta indicación para todos los acontecimientos semejantes.

 

Marzo 1888

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