Libro II – Parte 22
Carta XXI
Es verdad (…) sufrió por mi frialdad y duros sentimientos. Sin embargo, fue su culpa ya que continuo diciendo, como ya dije a (…), que ella, concediendo su completa atención a (…), desatendió a mis miembros, que son mis hijos, para los cuales quería lo mejor de ella, obteniendo en lugar de eso, lo peor. Por supuesto, esto suscitó en mí un sentimiento de desapego en contra del cual tuve que combatir y no me importó si a (…) no le gustó. No tengo tiempo para preocuparme de eso. Me alegro que ella haya partido a (…). Es su prueba y su oportunidad y cuando regrese podrá darse cuenta si es capaz de impedir que la idea del “gran líder” se instale, como aconteció con otros. En caso que lo logre, implica que habrá resistido a la reacción y tengo fe en que lo hará, sin embargo, aún se debe encarar. Por cierto el tiempo llega y con él la prueba. H.P.B. fue la que la preparó y confortó, pero el alivio no convierte a los seres en acero, además, nota que después, H.P.B. murió.
El viaje que emprendí a lo largo de todo el territorio de este país, me ha demostrado que es sumamente importante que concentre mi trabajo en los Estados Unidos, lugar en el cual los Maestros empezaron su obra en este siglo y donde se necesita todo lo que pueda hacer […] Así, una vez que haya terminado mi empeño en la escena inglesa, me apresuraré nuevamente aquí para efectuar este trabajo. El campo es aún más amplio de lo que pensé, bien que mi idea era muy grande al respecto. Desde los Estados Unidos es posible afectar al mundo y ellos vendrán a nosotros de todas partes para efectuar un firme trabajo o para recibir ayuda en sus necesidades […]
Ahora bien, hablemos de tí, siento todo esto, hay altas y bajas. Es positivo que seas valiente y capaz de resistir tal asunto. En realidad, “resistir” es la mejor palabra en cuanto corresponde a lo que hace el roble cuando la tempestad ruge. En el momento en que no podemos hacer nada más, es mejor resistir que acobardarse y capitular. Los hechos se deben encarar. Espero que el asunto se resuelva distintamente, en caso que no sea así, es Karma. A parte del dolor que provoca, es igual a cualquier otra cosa. Si se presenta no durará mucho. Aún, espero que no llegue. Pienso muy a menudo en esto, sin embargo conozco tu valor y el alma elevada que reside en tí. Durante todo el tiempo en el cual sufres y luchas tenazmente, sé que tu verdadero ser, como el mío, se encuentra arriba de todo sin ser afectado, por lo tanto, que esto nos anime. En el período en el cual vivimos, todas las cosas se mueven a la velocidad del relámpago, lo mismo acontece con todo nuestro Karma, aunque el mío, a menudo, me ha dado la impresión de ser muy lento en lo que a mí concierne. Bien, no puedo extenderme sobre esto. Comparto tú mismo sentimiento, estoy cerca de tí en el corazón y, últimamente, a menudo te he enviado mensajes de esperanza y fuerza para ayudarte.
He sugerido a (…) hacer lo posible por evitar que se mencione continuamente el nombre de H.P.B. en lugar del pensamiento independiente sobre la Teosofía. Esta actitud se está expandiendo demasiado y no es una prueba de lealtad; además suscita muchos comentarios insensatos acerca de nuestro dogmatismo. Tú comprenderás y quizá puedas influenciar a algunos a mantener una actitud moderada pero firme, que no disminuya su lealtad ni devoción. Un buen punto al cual hacer alusión es que el verdadero chela no habla mucho de su Maestro y a menudo no hace referencia de Su existencia. Tal comportamiento es parecido al inútil ondear de una bandera roja en frente de un toro. Aquellos que, entre nosotros, tienen experiencia no lo hacen; sin embargo, los más jóvenes sí. X. se comporta así en sus discursos y ya hablaré con él al respecto. Si no evitamos tal actitud, muy pronto acontecerá una división entre los partidarios de H.P.B. y los teósofos de pura sangre, los cuales afirmarán que son los verdaderos en cuanto son libres de algún elemento personal. Tú, yo y (…), no vemos la necesidad de arrojarla (H.P.B.) siempre en la cara de los interlocutores y ahora es el momento propicio de tomar la advertencia procedente del exterior. Además, recibí un aviso muy fuerte desde mi interior sobre el asunto. Te envío mi más profundo cariño ahora que nos acercamos a la Navidad y al Nuevo Año y que 105 haya un poco de sol para iluminar la senda. Te envío mi amor, no contaminado por un simple regalo.
Espero que (…) sea firme y proceda como es indicado, sin embargo ella, como nosotros, debe encarar sus antiguos enemigos en sí misma. Nuevamente me despido, como siempre.

