Cartas que me han ayudado – W.Q. Judge

Libro I  –  Parte 3 de 15

                                                  Carta II

Mi Querido Hermano:
Tu última y larga carta me ha llegado y la he leído con gran placer. Es muy
raro encontrar una persona dispuesta a entrar en este movimiento ateniéndose
a lo que estableciste. Mi carta anterior la escribí para ver cuál era tu
verdadera actitud y, considerando la razón del contenido de tus palabras, me
percaté de que tomabas el asunto seriamente. Antes de que llegara tu presente
carta, pensaba en ti preguntándome si tu aspiración no sería un futuro de
poder, un brillante conocimiento y que efectos ciertos acontecimientos
ejercerían sobre esto.

Imagínate entonces mi placer al leer tus palabras, las cuales contestaban
exactamente a mis interrogantes mentales de ayer, colocándote entonces en la
justa posición.

Es verdad, debemos aspirar ardientemente; y bendito es aquel que, después
de la primera aspiración, es lo suficientemente sabio para ver la Verdad.
Tres cualidades nos involucran continuamente: Satwa (la verdad y la
estabilidad,) Rajas (la acción, la guerra, la aspiración y la ambición), Tamas
(la indiferencia, la ignorancia y la oscuridad).

No podemos ignorar a ninguna de ellas. Por lo tanto, el sendero se extiende
de Tamas, hasta Satwa, la verdad o estabilidad, pasando por la guerra, la
ambición y la aspiración. Ahora nos encontramos en las regiones Rajásikas y
a veces alzamos nuestros dedos hasta el borde del vestido de Satwa, siempre
aspirando e intentando purificar nuestros pensamientos y liberarnos de
nuestro apego a las acciones y a los objetos. Desde luego, es obvio que el
sincero estudiante aspire al poder. Eso es sabio. Sin embargo debe,
rápidamente, percatarse de lo que debe hacer por el verdadero progreso. En
realidad, la continua aspiración por el simple poder, seguramente sembrará
gigantesca mala hierba del ser, que es el coloso de que se habla en “Luz en el
Sendero.”

En lo que concierne a la Sociedad Teosófica, debiera admitirse a todos en
cuanto no podemos rechazar a nadie. Si esta es una Fraternidad Universal, no
podemos hacer distinciones, pero podemos comprometernos desde el
principio en ver que las personas no entren con nociones erróneas acerca de
lo que tenemos. Sin embargo, a pesar de todas nuestras precauciones, cuantas
veces encontramos personas que, no siendo verdaderamente sinceras, nos
juzgan según su criterio sin creer en nuestra sinceridad. Ellas entran,
descubren que cada uno debe estudiar por sí solo, además no se atribuye el
título de guía a nadie y se disgustan. Se olvidan que: “el reino del cielo se
debe tomar por la fuerza.” Tuvimos que sufrir también por parte de nuestros
amigos. Hay gente que se unió a nosotros en secreto como Nicodemo y se
mantuvo inactiva esperando que la Causa se fortaleciera o llegara a estar de
moda, dejando que un número escaso de dedicados individuos luchara
arduamente, retando a las huestes del Materialismo y del Convencionalismo.
Si hubiesen hablado por su Causa, hace tiempo que una cantidad mayor de
personas se hubiese dado cuenta del Movimiento, en lugar de haber sido
mantenido arrinconado hasta hoy, como aconteció contigo, en cuanto se
ignora su existencia.

Tú te percatarás de que a otros miembros les importa sólo la Teosofía aun
estando obligados, a causa de las circunstancias, a trabajar en otros campos
también. Los momentos libres que tienen los dedican a la Causa, por lo tanto
todas sus horas están comprometidas, cada instante, día y noche, está
ocupado y desde luego son felices. Más aún, sufren del hecho de que no
pueden dedicar todo su tiempo de trabajo a la Causa en la cual algunos de
ellos tomaron parte desde el principio. Se sienten como Claude St. Martin,
con un ardiente deseo interno de divulgar estas verdades al oído de toda la
humanidad. Son verdades y tú te hayas en la correcta senda. En América es
fácil tanto como en la India encontrar la Luz de Luces, sin embargo, a tu
alrededor están aquellos que ignoran estas cosas y nunca oyeron hablar de
ellas, todavía, un nutrido número de nuestros miembros ansían estudiarlas
sólo para su beneficio personal. A veces, si no fuera por mi confianza en
estos Grandes Seres, quienes me mandan señales de continuar adelante, me
descorazonaría y, dejando estas personas por sí mismas, me precipitaría a la
foresta. La Teosofía le interesa a mucha gente, deseosa, de inmediato, en
hacerla selectiva, dándole un tono elevado. Es para toda la humanidad. Es
para la gente común que está siempre con nosotros. Hay otros que entran y
esperan como pajaritos para que se les ponga el alimento en la boca: no
quieren pensar y transcurrirán edades antes de que adelanten.

Tú mal interpretaste un poco las palabras: “no pienses en mí de manera
muy elevada.” Lo que quería decir es que pusieras énfasis en la palabra muy,
pero no en el verbo “pienses,” o sea, piensa todo lo que quieras de mí, pero
no me coloques en ningún pedestal.

Un esfuerzo constante hacia la perfección de la simple máquina mortal es
una insensatez. Esta es la razón por la cual a veces no conseguimos vivir con
arreglo a nuestras intuiciones. Este hábito continúa por un poco de tiempo,
pero se atenuará cuando otros sentidos (aquellos internos), empiecen a
aparecer. Por lo tanto, conoce totalmente los nuevos sentidos antes de
deshacerte de los antiguos.

Visto que aprendemos casi exclusivamente los unos de los otros, como
todos estamos aquí los unos para los otros, el efecto de las afinidades sobre
nuestros actos y pensamientos es enorme y amplio. A veces nos salva y otras
nos condena. Ya que, a causa de las afinidades engendradas en el pasado,
podemos encontrar en nuestra vida una persona que ejerce un efecto notable
a la vez positivo o negativo. Ahora nuestros ojos están abiertos, actuemos
hoy para el futuro.

Que cruces más allá del océano de las tinieblas, te ofrezco mi vida y mi
ayuda.
Z.

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