Cartas que me han ayudado – W.Q. Judge

Libro II – Parte 2

Carta I

Queridos Hermanos y Hermanas:

No pienso que ustedes considerarán inoportuno que me entrometa nuevamente. Estoy tan lejos, y como amo mucho el lugar donde mi antigua amiga y maestra vivió; la cual me indicó el sendero que, si lo seguimos, debe conducirnos hacia la luz, la paz y el poder de la verdad, me gustaría hablar con mis compañeros de trabajo que ahora viven donde ella trabajó y donde su poderosa alma dejó el cuerpo que empleó para nuestro beneficio. Esta es seguramente una razón suficiente. Si tenéis presente la carta del Maestro en “El Mundo Oculto,” os percataréis que, según dice: los Maestros son filántropos y se interesan sólo en esto. Por lo tanto, el miembro más anciano de la Sociedad Teosófica, el cual ha sido egoísta y no filantrópico, nunca ha sido tomado en atención por los Maestros y en realidad, jamás realizó cosa alguna por el desarrollo de su alma y nada por la raza humana. Pertenecer a la Sociedad Teosófica o a algún otro grupo místico, no implica que nos acercamos a los Maestros, ya que esto acontece sólo mediante tal trabajo filantrópico inducido por una pura intención. Como nos sentimos tan próximos los unos a los otros, deberíamos expresarnos francamente, yo sé y afirmo que algunos de nosotros y quizá todos ¿para qué hemos esperado, imaginado, deseado y esperado? Según ciertas respuestas, uno quiere ir hacia los Maestros ignorando si fuese lo idóneo o no, otro desea saber qué es la vaga aspiración que siente dentro de sí, un tercero dice: si tan sólo los sentidos internos estuviesen desarrollados, esperando que los Maestros los desenvuelvan, y así sucesivamente. Todo esto el Maestro lo expresa en lo que escribió: “Queréis saber más acerca de nosotros, de nuestros métodos de trabajo y por éso buscáis a lo largo de la línea del ocultismo.” Ahora bien, es justo que busquemos, intentemos, y queramos alcanzar estos Seres, ya que de otra manera, nunca, en ninguna época, llegaremos a donde Ellos se encuentran. Sin embargo, en calidad de pensadores sabios, deberíamos actuar y pensar de manera sabia. Conozco a muchos de vosotros y lo que estoy diciendo debería ser de ayuda para algunos como lo es para mí. Todos vosotros estáis en la senda hacia los Maestros, sin embargo, en la condición en la cual nos encontramos, con débiles cuerpos afectados por las enfermedades hereditarias, no podríamos vivir una hora con los Maestros, aunque de repente podríamos llenar el espacio que nos separa de Ellos. Algunos sienten dudas y las tinieblas los envuelven, sin embargo, la duda concierne en gran parte a ellos mismos. A esto no se le debería permitir albergarse, ya que es un aspecto del ser inferior que trata de deteneros entre los mediocres de la raza. Cuando os hayáis elevado sobre aquel nivel de la raza, el enemigo del ser humano ataca, esforzándose a cada instante para agregar nubes de duda y desesperación. Deberéis saber que todos, cada uno de nosotros, hasta el más obscuro de los que trabajan incesantemente, se están acercando, con semejante constancia, a un cambio y así sucesivamente hacia otros cambios, que son todos pasos en dirección del Maestro. No permitáis que el desaliento os penetre. Se necesita tiempo para el crecimiento, el cambio y el desarrollo completos. Dejad que el tiempo pueda cumplir su trabajo perfectamente y no lo detengáis. ¿Cómo se le podría detener? Cuántos han pensado en esto no sé, sin embargo, he aquí un hecho. Si un estudiante sincero continúa en su trabajo, su obra cada día lo acerca un paso y si se trata de un adelanto, entonces desciende un cierto silencio o soledad alrededor de la selva de su naturaleza. Luego, él puede parar todo el proceso, permitiéndole a la desesperación penetrar con varias razones y pretextos, por lo tanto podría retroceder a su punto de partida. Esta no es una ley arbitraria ya que es aquella de la Naturaleza. Es una ley de la mente y los enemigos del ser humano se aprovechan de esto para arruinar al discípulo imprudente. Nunca permitiré que el temor o la más diminuta desesperación se presenten a mi vista, sin embargo, en caso que no pueda ver la senda ni la meta a causa de la niebla, me sentaré a esperar, sin dejar que ésta me induzca a pensar en que no existía ningún sendero y que no podía recorrerlo. La neblina tiene que levantarse. ¿Cuál es al final el remedio universal, el talismán real? Es el DEBER, el Altruismo. El deber que se sigue con perseverancia es el yoga más elevado y es mejor que los mantrams, las posturas o alguna otra cosa. Si podéis efectuar sólo vuestro deber, os conducirá a la meta. Además, mis queridos amigos, los Maestros nos observan a todos, puedo jurarlo y sin error posible, una vez que alcancemos el punto oportuno y lo merezcamos de verdad, Ellos se nos manifestarán. Yo sé que a cada instante, Ellos nos ayudan y tratan de asistirnos en la medida que nosotros se lo permitimos. No cabe duda que los Maestros ansían (usando un término corriente) ver que el número más grande posible pueda alcanzar el estado de poder y amor en el cual Ellos se encuentran. ¿Por qué entonces suponéis que no darán su auxilio? Como Ellos son Atman y por lo tanto la misma ley de Karma, se hallan en cada cosa en la vida y en cada fase de nuestros días y años en constante cambio. Si elevaréis vuestra fe conforme a ésta línea, os acercaréis a su ayuda más de lo que podáis daros cuenta. Os envío mi amor y esperanza y los mejores pensamientos para que podáis encontrar la gran luz que brilla a vuestro alrededor diariamente. Está allí. Vuestro Hermano, William Q. Judge

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