Cartas que me han ayudado – W.Q. Judge

 

Libro II – Parte 6

Carta V

Es un alivio pasar de estos eternos sofismas legales (de mi profesión) a decir algunas palabras sobre temas eternos.

De vez en cuando, en la revista “The Path,” se encuentran frases puestas en relieve. Estas deberían ser objeto de estudio. Una acerca de un yogui que no hace nada que no vea en la mente de otro yogui, abrirá un tema. Reticencia no siempre significa ignorancia, si excavamos el conocimiento, contemporáneamente desenterramos rocas y fragmentos de otra clase, todavía, si un minero nos entrega una pepita, esto es todo lo que obtenemos de momento. Así, una mínima reticencia, a menudo implica que debemos excavar valiéndonos de nuestros recursos.

En “The Path” del mes de Septiembre, encontramos otra frase. En realidad, el proceso completo consiste en recuperar la memoria de las vidas pasadas y si algunas personas no comprenden ciertas cosas, se debe a que no han alcanzado tal punto en otras vidas, o ninguna vislumbre de memoria se ha manifestado aún.

La comunión con los santos es una realidad y a menudo acontece que, aquellos educados en la misma escuela, hablan el mismo idioma y, aun no siendo uno, son todavía co-estudiantes, prescindiendo del tiempo y del lugar. Además, en este mundo, existen naturalezas particulares; las cuales, aun siendo como espejos o esponjas que reflejan y absorben ciertas informaciones de los demás, mantienen una fuerte individualidad propia.  Esto se aplica al caballero en cuestión, cuya carta incluyes. No cabe duda que si él es sincero, ve en la luz astral.

La descripción de cosas que “se mueven como peces en el mar,” corresponde realmente a una de las maneras en la cual muchas de estas formas elementales se perciben. Por lo tanto, como expusimos antes, podemos concluir que él ve en la luz astral. Debería saber que la luz astral existe en todos lados, interpenetra toda cosa y no se encuentra sólo en el aire libre. Además, debería saber que la facultad de ver como él lo hace, no incluye todo lo que implica la vista. Esto quiere decir que existen muchas clases de vista de tal género, por ejemplo, ahora puede ver ciertas formas aéreas, pero sin captar muchas más que en realidad se encuentran contemporáneamente ahí donde están las que su vista percibe. Por lo tanto, pareciera que en la luz astral se anidan “estratos” o diferencias de estados. Otra manera de expresarlo es que los elementales se mueven constantemente en la luz astral, o sea por todas partes. Ellos, por así decirlo, muestran imágenes a aquel que mira y las figuras que presentan dependerán en gran parte de los pensamientos, las intenciones y el desarrollo del vidente. Estas diferencias son un considerable número. Por consecuencia, en este estudio se debe eliminar el orgullo. El hecho de que el orgullo haya desaparecido de la vida diaria, no implica que no se haya retirado simplemente un poco más hacia lo interno. Así, se debe vigilar que no nos enorgullezcamos aún en nuestro interior para ser capaz de ver estas cosas; ya que, si esto aconteciera, consecuentemente, aceptaríamos como el entero, al limitado plano en el cual se da la facultad de ver y esto sería una falsedad. Sin embargo, si lo reconocemos engañoso, ya que es parcial, permanecerá relativamente verdadero. Todas las cosas verdaderas deben ser completas y cada totalidad debe existir contemporáneamente, cada una de ellas en todas las demás, mientras que, estas formas parciales, tienen una existencia relativa en aquellas que son totales. Por lo tanto, resulta que sólo las que son totales revelan la verdad completa y aquellas que comparten una naturaleza inferior, o son parciales, expresan sólo un aspecto limitado de la verdad. Los elementales son formas parciales, mientras el alma individual del ser humano es total y “sirve a los Dioses” según el poder y la pureza de la forma en la cual habita.

Ahora bien, nuestros cuerpos y todos los poderes del “falso yo,” hasta el alma individual, son “formas parciales,” analógicamente a los centros de energía en la luz astral. Por lo tanto, resulta que, no importa cuánto, nosotros y ellos participemos en cada uno, la visión resultante de la Verdad única tendrá una naturaleza parcial, pues la unión de las dos formas parciales no produce la totalidad. Sin embargo, tal visión es intoxicante. Aquí yace el peligro de las enseñanzas de hombres como P. B. Randolph, el cual apoya la participación con estos seres parciales por medio de excesos sensuales glorificados con un nombre y tachados con la pretensión de un elevado propósito, o sea el saber. EL CONOCIMIENTO SE DEBE OBTENER CUIDADOSAMENTE CON UNA MOTIVACIÓN PURA.

Este motivo es el punto que el señor en cuestión debe estudiar. Él afirma que “quiere saber” y que “desea escapar de las presentes limitaciones de esta personalidad que es completa soledad.”

Si él hubiese adelantado a lo largo de la senda del conocimiento, se percataría de que esta soledad imaginaria de que habla, es como un grupo de gente que grita y un regimiento que marcha, en comparación con la extrema soledad de aquel sendero.

Mientras que lucha sólo su propio combate; que, cuidadosamente, conceda atención a la motivación que lo induce a la búsqueda por conocer más y escapar de su “soledad” presente. ¿No es quizá verdadero que es imposible sustraerse a la soledad detestándola o aun aceptándola, sino por su reconocimiento? ¿Qué agregar a esto? Lo siguiente, que acaso sea demasiado simple: debería asegurarse que su intención por conocer y ser, radique en poder ayudar a todas las criaturas. No quiero decir que éste no sea su motivo, sin embargo aludo a esto en caso que no lo sea. Como parece que él se encuentra al borde de percibir imágenes y sonidos espantosos, debería conocer el mágico amuleto, el único capaz de protegerlo mientras que sea ignorante. Es aquella infinita caridad de amor que indujo a Buda a decir: “Que los pecados de esta edad oscura se abatan sobre mí, de manera que el mundo pueda salvarse” y no un deseo hacia la fuga o el conocimiento. Tal idea está expuesta en la frase: “EL PRIMER PASO EN LA VERDADERA MAGIA, CONSISTE EN LA DEVOCIÓN HACIA LOS INTERESES DE LOS DEMÁS.” Krishna la expresó cuando dijo: “Próxima a la Renunciación se halla la salvación” (o el estado de Jivanmukta).

Por supuesto, él preguntará si debiera cultivar sus poderes. Ahora bien, naturalmente deberá hacerlo en un momento o en otro, sin embargo, debería empezar sondeando su intención y purificando su pensamiento. Si él decide, puede abandonar las ideas de esta caridad tan generosa y altruista, adelantando mucho en los “poderes,” pero seguramente tal actitud lo conducirá a la ruina y a la muerte. Eso no me concierne.

[Recientemente, un amigo narró una extraña experiencia en la sección: “Pláticas alrededor de la Mesa de Té,” en la revista “The Path.” El creció entre los habitantes del Gales y era un escéptico convencido en lo que concernía a lo “sobrenatural,” tan común entre aquella gente, hasta que en el ocultismo encontró la explicación de los extraños sucesos y visiones que hasta ahora había rechazado. Desde su infancia solía ver “cosas extrañas que vagaban como peces en el mar,” oír sonidos atípicos y observar lugares u objetos distantes, todavía, su actitud inclinada a la negación y a atribuir todo esto a defectos ópticos y nerviosos, redujo, en sus años de madurez, el número de tales fenómenos. Recientemente, estaba leyendo acerca de algunos experimentos psicométricos y se puso a pensar en un cierto lugar a donde quería ir. Al cerrar sus ojos, se concentró firmemente sobre el sitio, ya que estaba determinado a ver, si fuese posible, una persona que se encontraba allá. De repente, una ligereza indescriptible pareció penetrar en toda su persona. Por lo tanto pensó: “¡Puedo ir allá! y en un momento levitó hasta la mitad del cuarto, pero al tornar su cabeza, observó que estaba sentado en la silla que había dejado. De inmediato, lo embargó un horror innominable, un tremendo miedo, él regresó de manera precipitada a su cuerpo e, ignorando cómo lo efectuó, el terror se apoderó de él a causa de su acto involuntario. La cuestión de tal injustificado pánico y su posible causa, suscitaron la discusión alrededor de la Mesa de Té. Al final, todos consintieron escribir sobre el asunto a un eminente ocultista. Su respuesta interesará a cada estudiante de esta importante rama de ocultismo.]

¿Por qué fue víctima del horror cuando casi logró alejarse del cuerpo, permaneciendo por un momento libre? Esta es una pregunta importante. Su solución puede encontrarse en muchas formas. Mencionaré una. Si el lugar o la persona que deseaba visitar es uno de los que no hubiera debido acercarse, o si la intención que lo inducía ir allá no era pura, pudieron suscitar el horror que lo recondujo al cuerpo. El motivo es sumamente importante y se le debe examinar y probar un número indefinido de veces. En este caso, al sentido del término motivo no se le debe limitar a lo que llamamos intención negativa o inadecuada. Yo estaré dispuesto a examinar ya sea las motivaciones positivas como las negativas y, prescindiendo de la luz siniestra arrojada sobre ellas, continuaré analizándolas de manera imparcial. Si a una persona le impulsa un motivo negativo, los resultados serán su Karma y no lo de algún otro, exceptuando a aquellos que lo asumen voluntariamente.

En el caso anterior, la indiferencia de motivación es algo contra lo cual debemos estar alertas tanto como cualquiera de otra clase. Al abandonar el cuerpo sin motivo, lo dejamos bajo las impresiones de Tamoguna (Oscuridad), y una vez que nos liberamos, probablemente nos encontraremos atrapados en un vórtice que está muy lejos de ser agradable. De esto puede resultar el horror. No digo que el horror derive siempre de aquello, sin embargo, no debiéramos activar las grandes fuerzas impunemente. Debemos ser capaces de subyugar y controlar una oposición equivalente y sólo un motivo positivo nos suministra este equilibrio de poder, colocando la Ley a nuestro lado. A la base de todo, debemos poner la motivación más elevada posible, de otra manera surgirán problemas que sólo el poder puede superar. Desde luego, si a este señor lo hubiese inducido un motivo negativo a tratar de ir a un lugar donde existía la misma intención, no hubiera experimentado ningún horror. Si él se contestara a sí mismo o a mí, a dónde quería ir, podría decirle por qué sintió horror. Pero no quiero saberlo.

Dejar el cuerpo no es necesariamente una experiencia que produce horror. Recientemente me enteré que un amigo salió de su cuerpo y cubrió una distancia de 10 mil millas sin experimentar horror. En aquel caso, lo animó el deseo de ver a un amigo con el propósito común de mejorar esta edad de 84 tinieblas, en otra ocasión dejó su cuerpo y vio el panorama circundante con los valles y las montañas, pero en ambos casos no experimentó ningún horror. La similaridad de motivo crea una corriente eléctrica o magnética, a lo largo de la cual podemos proceder sin peligro a menos que la cruce un flujo aún más fuerte. Si una persona está segura de su motivo y este es puro, salir del cuerpo no es deletéreo.

Este postulante enfatiza el hecho de que se “precipitó” en el cuerpo por su propia voluntad. Esto no prueba que no se le empujó de atrás. Cuando se perturba una solución que ha alcanzado la saturación en un vaso, ella misma, por su propia voluntad, se cristaliza, sin embargo, tuvo que haber primero la causa que predispuso el proceso bajo la forma de golpe al vaso. Por lo tanto, aunque “se precipitó nuevamente” al cuerpo, dependió del impulso que recibió de algo que no puede describir ni comprender.

Una ilustración evidenciará los peligros. Tomemos el caso de una persona que determina dejar el cuerpo simplemente para visitar a otro que él admira o desea ver. Todavía, al otro individuo lo protegen motivos elevados y una gran pureza, mientras el primero, en su estado de vigilia, tiene una intención mezclada, sin embargo, tan pronto como el estado de separación llega, el motivo se transforma en un mero deseo o curiosidad de ver al otro individuo, quizá combinado con una dosis más o menos considerable de sensualidad. Por ejemplo: el deseo de ver a una mujer muy admirada e insertar en su oído refractario un falso o un verdadero amor humano. Los elementales y otros guardianes de la persona que se quiere visitar, protegen su alma e intervienen suscitando en el primero la sensación vaga de horror y si no es un experto mago negro, acontecen dos cosas:

(a) se siente empujado de nuevo a su cuerpo o

(b) es víctima de un miedo que le impide encontrar o entrar en su cuerpo, el cual podría ser ocupado por un elementario bueno, malo o indiferente y entonces, sus amigos podrían decir ¡qué de repente se despertó desprovisto de razón! Por lo tanto, el motivo es el punto principal que este postulante y todos los demás deben estudiar. Si él está seguro de sus intenciones, las cuales no son indiferentes, curiosas, egoístas, ni imprudentes, y confía en la Unidad del Alma Suprema, no podrá encontrarse en gran peligro.

¡Bien, esto es suficiente!

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